A medida que las fuerzas de Israel intensifican su ofensiva en el norte de Cisjordania ocupada, aumentan las preocupaciones sobre los objetivos más amplios de Tel Aviv: una mayor expansión territorial, el desplazamiento forzoso de palestinos y la anexión gradual de tierras ocupadas.
Desde el lanzamiento de la operación militar "Muro de Hierro" el pasado 21 de enero –apenas dos días después de que entrara en vigor el alto el fuego en Gaza– Israel ha matado a más de 60 palestinos, arrestado al menos a 365, desplazado a más de 40.000 personas y destruido numerosos hogares y propiedades en Cisjordania ocupada.
Este domingo, Israel desplegó tanques en Cisjordania ocupada por primera vez en más de 20 años, mientras el ministro de Defensa, Israel Katz, advirtió que el ejército permanecerá en algunos campos de refugiados "durante el próximo año".
A medida que la operación, que comenzó en la ciudad de Yenín y su campo de refugiados, se extiende por varias ciudades de Cisjordania ocupada, los analistas señalan que el objetivo de Israel desde hace décadas de anexar el territorio palestino ocupado es ahora más evidente que nunca.
"Israel tiene planes de anexar Cisjordania (ocupada) y de confinar a los palestinos en las áreas más pequeñas posibles, especialmente para expulsarlos de la Zona C", afirmó Kamel Hawwash, académico británico-palestino, en declaraciones a la agencia de noticias Anadolu, al referirse a la división que abarca alrededor del 60% del territorio palestino.
"Los israelíes también han armado a los colonos ilegales para que puedan aterrorizar, quemar y destruir hogares y autos”, añadió.
Hawwash además expresó su temor de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, pueda reconocer la anexión de Cisjordania ocupada por parte de Israel, tal como lo hizo previamente con Jerusalén y los Altos del Golán sirios.
En la misma línea, Abdaljawad Omar, profesor en la Universidad de Birzeit, sugiere que la anexión sería en mayor medida una medida simbólica destinada a asegurar el reconocimiento por parte de Washington del control de facto de Israel sobre Cisjordania ocupada, donde ya ejerce poder sobre el 62% del territorio.
Según Omar, la anexión señalaría el fin de la solución de dos Estados, mientras demuestra que EE.UU. está "completamente del lado de Israel en términos de la expansión de colonias ilegales en Cisjordania ocupada".
“En términos de anexión, a largo plazo, lo que realmente se está poniendo en la agenda –específicamente a través de Trump– es esta noción de limpieza étnica de los palestinos y de expulsarlos de la tierra de Palestina”, explicó Omar.
Expansión de asentamientos ilegales
A medida que la operación israelí se intensifica, el académico palestino Muhannad Ayyash advierte que también se espera que los colonos ilegales se adentren aún más en los territorios palestinos.
“La Zona C es básicamente lo que el movimiento de colonos israelíes y el estado de Israel consideran que les pertenece en última instancia. Eso representa más del 60% de Cisjordania (ocupada). También están invadiendo el Área B, que representa aproximadamente el 22% del territorio”, explicó Ayyash, profesor de sociología en la Universidad Mount Royal en Calgary.
Los colonos ilegales, añadió, no actúan de manera independiente, sino que cuentan con el respaldo del estado israelí, que les proporciona apoyo militar, económico y político desde todo el espectro de tendencias políticas, no solo de las facciones de derecha.
"Son personas de todo el mundo –de Rusia, de Estados Unidos– que vienen a Palestina y reclaman que la tierra es suya. Su reclamo se basa puramente en la fuerza y en su capacidad para saquear violentamente la tierra de los palestinos", indicó en la entrevista con Anadolu.
En enero, el grupo israelí antiasentamientos Peace Now advirtió que las autoridades de Tel Aviv estaban planeando aprobar la construcción de 2.749 nuevas unidades de asentamiento en la Cisjordania ocupada.
El grupo dijo que en 2025 se podrían ver “cifras récord” de expansiones de asentamientos: un promedio de 1.800 unidades por mes.
Los colonos respaldados por Israel creen que toda Palestina debería ser suya y que son los “legítimos” dueños de la tierra, explicó Ayyash.
Eliminando a los “refugiados palestinos”
El profesor Hawwash destaca que ofensivas de Israel contra los campos de refugiados, particularmente los de Yenín y Tulkarem, se alinean con el objetivo del primer ministro Benjamín Netanyahu de “acabar con el concepto de refugiado palestino”.
“Es por eso que los ataques en este momento se centran realmente en los campos de refugiados de Cisjordania (ocupada), pero también contra la UNRWA”, dijo, refiriéndose a la Agencia de la ONU para los Refugiados Palestinos.
"Quieren erradicar la noción de que existen refugiados viviendo en partes de la Palestina histórica, pero incluso también el término 'palestino'... Siguen usando palabras como 'árabes'. No quieren reconocer a un grupo étnico llamado palestinos", añadió.
A medida que surgen informes de que Israel se está preparando para establecer una base militar en el campamento de Yenín, Hawwash cree que esto es parte de la estrategia de Tel Aviv para eliminar la identidad de refugiado.
“En Yenín, han dado instrucciones al alcalde palestino para que cambie el nombre del campamento y lo denomine parte de la ciudad en lugar de campamento de refugiados”, explicó.
“Creo que harán lo mismo en todas las demás zonas donde hay campos de refugiados, hasta Ramala, Belén y Nablus”, agregó.
Una “política deliberada para empobrecer a los palestinos”
En medio de la ofensiva israelí, los civiles palestinos enfrentan una situación humanitaria cada vez más grave.
"Más palestinos serán asesinados, encarcelados, y más perderán todos sus ahorros, sus medios de vida, sus hogares. La infraestructura en sus ciudades y vecindarios será completamente destruida, y no se responsabilizará a Israel por sus crímenes", afirmó Ayyash.
Omar, quien reside en Ramala, sostiene que las acciones de Tel Aviv son parte de una estrategia más amplia implementada por el gobierno de extrema derecha, que busca aislar a los palestinos económica y socialmente.
Su objetivo es “desvincular a Israel de los territorios palestinos en Cisjordania (oupada) impidiendo la entrada de mano de obra palestina a Israel, una política deliberada de empobrecimiento de los palestinos que pretende crear condiciones más difíciles”, dijo.
"La intención de esta política es crear condiciones económicas más difíciles a nivel cotidiano, restringir los viajes dentro de Cisjordania (ocupada) para asfixiar a la población palestina y, poco a poco, eliminar a los palestinos de la tierra de Palestina", agregó.
El profesor Hawwash también señaló que Israel ha incrementado las restricciones a la movilidad de los palestinos instalando nuevas puertas en las entradas de los pueblos y ampliando el número de puestos de control militares.
"El número de puestos de control ha aumentado a más de 900. La gente puede pasar horas solo intentando llegar de un lugar a otro... Esto también afecta a los negocios y a la economía", indicó.
“Los ingresos de las personas se están reduciendo y no pueden comprar cosas ni bienes. Los precios de los bienes también están aumentando, lo que significa que están fuera del alcance de las personas”, completó.
Además, Israel ha retenido los ingresos fiscales de la Autoridad Palestina, lo que ha paralizado su capacidad para pagar salarios y proporcionar servicios básicos.
El académico también señaló que, a diferencia de Gaza, donde a las agencias de ayuda aún se les permite operar, Cisjordania ocupada ha quedado en gran medida aislada de la ayuda humanitaria.
"La UNRWA era la principal agencia que proveía a los palestinos en los campos de refugiados, pero Israel la ha prohibido en Jerusalén Este y está haciendo casi imposible su operación en Cisjordania ocupada", señaló.
"Esto está teniendo un gran impacto en el bienestar de la gente, pero también en la situación económica", detalló.
Un “Gran Israel” construido sobre la Palestina histórica
La actual operación en Cisjordania ocupada se considera parte del plan de Israel de establecer un estado exclusivamente judío.
"Lo hemos visto a través del espectro político en Israel durante décadas", dijo Ayyash, analista de políticas en el grupo de pensamiento palestino Al-Shabaka.
“Su objetivo final es establecer a Israel como autoridad soberana exclusiva desde el río hasta el mar. Eso significaría una soberanía exclusiva israelí-judía sobre el 100% de la Palestina histórica”. Y explicó que, para esto, se requiere que los palestinos sean reducidos a ser una minoría, dentro de la población total, bajo el dominio israelí.
“En este momento, son aproximadamente el 50%. No quieren eso. Quieren reducir el número de palestinos a aproximadamente el 15% o el 20%, para que se conviertan en una minoría en sus propias tierras y pierdan todos los derechos de soberanía”, explicó Ayyash.
“En última instancia, todas las acciones y políticas de Israel a lo largo de las últimas décadas han estado orientadas hacia el objetivo final de crear un Gran Israel en toda la Palestina histórica”.