Esta historia comienza en 2012, con una joven siria llamada Sabah Al-Ali que se ve obligada a dejar su país, azotado por una guerra que parece no tener fin. Se aloja en Estambul, Türkiye, y se apunta en el programa de Psicología de la Universidad de Estambul. "Mi padre quería darme la oportunidad de ingresar a la universidad, pero los costos eran muy altos”, recuerda Sabah. “Así que decidió vender su auto por mí".
Durante su segundo año universitario, su padre murió de cáncer y Sabah cayó en una profunda depresión. Un psiquiatra le recomendó expresar su dolor a través del dibujo como una forma de liberar sus emociones. "Decidí hacer mi primer dibujo en bolsas de tela y me gustó la idea, así que seguí dibujando en más bolsas".
Con una bolsa y un pincel, Sabah dio su primer paso sin saber que evolucionaría a una gran iniciativa humanitaria. Mientras dibujaba se imaginaba a su padre para mantener viva su memoria en cada pieza. Decidió publicar sus obras en redes sociales y anunció que los ingresos serían destinados al apoyo de huérfanos de Siria que, como ella, vivían en Estambul. Y lo que comenzó como una cura para el dolor acabó en un emprendimiento artístico para ayudar a niños desamparados.
"Quería patrocinar al menos un huérfano en memoria de mi padre”, dice. “Era una forma de retribuir lo que él hizo por mí"
Rouh para todas las almas
Sabah se dio cuenta de que este esfuerzo humanitario no podría prosperar solo con su esfuerzo individual. Así que decidió presentar su idea a algunos amigos para integrarlos en el proyecto. Pronto, la iniciativa pasó a ser un esfuerzo colectivo. Sabah no estaba sola. Nombró a su proyecto Rouh –alma en árabe–, como símbolo de las almas que se unieron para apoyar a los huérfanos. "Las personas que creyeron en la idea son las que me ayudaron a convertir el sueño en realidad", dice Sabah.
Se acercó a artistas y celebridades, invitándolos a donar sus obras para ser exhibidas a través del equipo de Rouh. Un grupo de pintores y calígrafos en Estambul donó sus obras.
En 2021, participaron de la Feria del Libro Árabe en Estambul en 2021, uno de los mayores encuentros culturales del país. Este evento fue un punto de inflexión: llevaron 70 obras y, en menos de dos horas, vendieron todo.
Tras el éxito, Rouh aumentó el número de huérfanos patrocinados de uno a 11. Para lograr este objetivo, la iniciativa colaboró con el "Equipo de Voluntarios Mulham", un grupo humanitario que apoya a las personas desplazadas por la guerra en Siria. El apoyo a los huérfanos se brinda mediante contribuciones financieras mensuales a sus familias durante un año completo.
Un alma dibuja y otra se alegra
Conectar el arte con la solidaridad pasó a ser el objetivo principal de Rouh, que busca ofrecer una plataforma para resaltar la creatividad de los artistas y brindarles la oportunidad de contribuir a una causa humanitaria. "Hay un alma que dibuja, un alma que compra y otra alma que se pone feliz con el resultado", señala Sabah.
La segunda exposición de Rouh fue la Casa Al-Atassi en Estambul, donde vendieron 117 piezas de arte, y así aumentaron el número de huérfanos patrocinados a 23.
En poco tiempo, su equipo alcanzó los 50 voluntarios. Para 2022, Rouh logró transformar la iniciativa en una asociación con licencia.
Así se convirtió no solo en una plataforma para apoyar a huérfanos, sino en una entidad institucional con planes a largo plazo. "Rouh, además de patrocinar huérfanos, es una inversión en el futuro de toda una comunidad”, aclara Sabah. “Fue fácil encontrar personas cuyos corazones se parecen al mío".
De talleres en cafés al podcast
Sabah y su equipo no se quedaron solo con la idea de vender productos en exposiciones para apoyar a los huérfanos: comenzaron a organizar "Talleres Rouh". A pesar de no contar con un lugar fijo, cafés y locales acogieron a su equipo para organizar talleres gratuitos de pintura, bordado, cerámica, caligrafía para personas de todas las edades y nacionalidades. El objetivo es capacitarlos para producir arte cuya venta apoyará a los huérfanos. Este proceso asegura que los participantes adquieran nuevas habilidades y estimula la creatividad, beneficiando a la comunidad y, finalmente, apoyando a los huérfanos.
Otro de los proyectos de Rouh es el "Podcast Rouh", presentado por Sabah, donde invita a personalidades distinguidas a discutir cuestiones sociales. Cada episodio del podcast cuenta con patrocinadores, y los ingresos se destinan a los huérfanos, lo que permite a la asociación lograr su objetivo de patrocinar a más niños de manera sostenible.
En octubre de 2023, organizaron la exposición "Rouh Winter Market", con 40 artistas que donaron más de 400 pinturas, piezas de arte y objetos artesanales. Recaudaron allí más de 8.000 dólares.
"Cada pieza exhibida no es solo una obra artística, sino un mensaje del artista hacia la comunidad, una forma de sembrar esperanza en los corazones de los huérfanos. Esta relación interactiva entre artistas, compradores y huérfanos es lo que hace que Rouh sea un proyecto único".
Hoy Rouh patrocina a 73 huérfanos sirios.
Niños que vuelven a estudiar y la meta de llegar a 1.000 huérfanos
Ali, huérfano de 12 años que vivía en el norte de Siria, perdió a su padre y experimenta el dolor que comparten muchos huérfanos víctimas la guerra, la destrucción, el desplazamiento y la migración forzada. La muerte de su padre lo obligó a convertirse en el sostén de su familia, por lo que debió trabajar recogiendo plásticos por un salario ínfimo, lo que le impidió asistir a la escuela.
Dado que Sabah entiende el sentimiento de perder a un padre –y de haber contando con su apoyo para su educación– sintió profundamente que era su responsabilidad ayudar a Ali y a otros como él. Gracias a Rouh, Ali ahora ha vuelto a la escuela, donde debe estar. "El cambio en la vida de Ali me hace querer dar más y más", se entusiasma Sabah.
Sueña con expandir su proyecto con alianzas con organizaciones civiles en Türkiye y cumplir con la meta de patrocinar a 1.000 huérfanos. "La bondad se multiplica de alma en alma”, dice Sabah, soñadora incansable. “Y su impacto positivo perdura".