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Ramadán 2025: más allá del ayuno, un mes de misericordia y profundo significado
El Ramadán es un período de crecimiento espiritual y conexión humana profunda, que ofrece un camino hacia la transformación interior y comunitaria.
Ramadán 2025: más allá del ayuno, un mes de misericordia y profundo significado
Una mujer musulmana sostiene un tasbih (cuentas para la oración) durante el Ramadán en Dakar, Senegal. La contemplación y la reflexión desempeñan un papel vital durante el mes de Ramadán
hace 7 horas

El Ramadán, el mes más esperado del calendario islámico, ya está aquí. Este fin de semana, cerca de 2.000 millones de musulmanes en todo el mundo comenzarán el ayuno que caracteriza este período. Durante el mes, ayunarán desde antes del amanecer hasta el atardecer, absteniéndose de comer y beber. 

Si no sabes mucho sobre el Ramadán, aquí tienes algunos puntos clave que deberías conocer.

El Ramadán es un período de profunda renovación espiritual, que fomenta la disciplina, la gratitud y la conexión. Su impacto va mucho más allá de la abstinencia de alimentos y bebidas.

Aunque los beneficios del ayuno para la salud física han sido ampliamente reconocidos, el Ramadán también nutre y fortalece el espíritu humano de muchas maneras. Así, existen algunos aspectos que hacen al Ramadán un período particularmente único.

Ayuno para el alma

El profeta Muhammad animó a los fieles a buscar la forma más elevada e integral de ayuno espiritual, eliminando distracciones, como comer y beber, y enfocándose en una conexión más profunda con lo Divino.

Como resultado, el Ramadán se convierte en un periodo de profunda reflexión espiritual y autodescubrimiento. Para quienes lo practican, es una oportunidad de hacer una pausa, reconectar consigo mismos y esforzarse por ser la mejor versión de si mismos. Idealmente, estos cambios perduran más allá del mes, influyendo en su carácter y acciones a lo largo del año.

Como explicó el erudito musulmán Bediüzzaman Said Nursi a principios del siglo XX, el objetivo es involucrar todas las facultades internas y externas en un ayuno, y alcanzar un estado de calma y claridad espiritual.

Uno de los principales propósitos del ayuno es evitar pensamientos y acciones negativas. Durante el Ramadán, los musulmanes hacen un esfuerzo especial por abstenerse de conductas como los chismes, la ira y la deshonestidad, enfocándose en la purificación personal y el fortalecimiento del carácter moral. Controlar las palabras, las miradas y el comportamiento es una forma de alcanzar este ideal.

Durante este proceso de completa devoción y reflexión profunda, quien ayuna se esfuerza por desarrollar una mayor conciencia y cultivar virtudes esenciales como la compasión, la amabilidad, la humildad, la paciencia, la perseverancia y la resiliencia. En este contexto, el Corán, revelado por primera vez en el mes de Ramadán, se convierte en la guía principal para esta temporada de transformación espiritual.

Abrazando la simplicidad: el poder de lo esencial

En un mundo dominado por el consumismo, el Ramadán le recuerda al espíritu humano, a través de una abstinencia moderada y apacible, que volver a lo esencial es saludable para el alma.

El consumo excesivo de alimentos procesados y la sobreabundancia no contribuyen a un estilo de vida saludable. Vivir con simplicidad y gratitud permite que el espíritu se renueve y fomenta un mayor respeto por los recursos naturales de la Tierra.

Es importante evitar el desperdicio y el exceso. Comprender que no se necesita mucho para sentirse satisfecho es un poderoso acto de liberación para el alma. Al mismo tiempo, el Ramadán aumenta la gratitud y apreciación por cosas básicas como el agua y la comida, reconociendo su verdadero valor.

El esencialismo también implica reducir las distracciones, liberar el corazón de cargas innecesarias y alejarse de relaciones tóxicas. Evitar el estrés, la envidia y un estilo de vida materialista son formas efectivas de enfocarse en la simplicidad.

Además, hacer una “desintoxicación digital” de las redes sociales, especialmente si afectan el bienestar mental, también es una opción sabia. El Ramadán es un tiempo para reflexionar y reevaluar la vida y las relaciones.

Fortalecer los lazos

La comida que se disfruta al final del día suele ser preparada por muchas manos que trabajan en conjunto. Más que nunca, el Ramadán nos recuerda la interdependencia humana y la necesidad que tenemos los unos de los otros.

Durante el Ramadán, se vive un mayor sentido de comunidad, solidaridad y caridad. Este mes invita a los seres humanos a nutrirse y fortalecerse mutuamente a través de la generosidad y el compartir sus bienes. En este tiempo de compartir, los musulmanes suelen donar el 2,5% de su riqueza a los más necesitados (zakat) y organizan iftars comunitarios, a menudo invitando a sus vecinos no musulmanes a unirse. Estas iniciativas brindan una oportunidad para aprender unos de otros y conectar.

Además, fomentar conexiones sociales saludables y significativas es clave para el florecimiento y la vitalidad humana. El Ramadán invita a las personas a fortalecer los lazos sociales y a responder a las necesidades emocionales y mentales de los demás. La soledad es perjudicial para la salud humana, y los fuertes lazos comunitarios son clave para el bienestar general.

Romper el ayuno junto a otros, pasar tiempo en oración comunitaria y acercarse a los demás a través de actos de bondad y caridad ayuda a contrarrestar el aislamiento y fomenta un mayor sentido de pertenencia.

Con este espíritu, el Ramadán impulsa un deber integral de atender las necesidades de los demás. Cuidar a la familia, parientes, amigos, vecinos y a otros seres humanos es un aspecto fundamental del ayuno. Hacer el esfuerzo de dejar atrás rencores y resentimientos, así como buscar el perdón y la reconciliación, son formas de purificar el corazón de cargas innecesarias.

Por todas estas razones y muchas otras, el Ramadán es conocido, acertadamente, como el mes de la misericordia, y es recibido por los musulmanes como una ocasión para el renacimiento y la renovación espiritual. Con su enfoque en el desarrollo personal y la construcción de comunidades saludables, también los no musulmanes pueden apreciar los múltiples beneficios de esta rica temporada espiritual.


FUENTE:TRT World
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