Da igual si uno está en una playa de Ibiza, caminando por las calles de Beijing o tomando café en París, probablemente en todas esas experiencias nos acompañe la misma banda sonora: el reguetón. Este género musical es hoy un fenómeno global que llegó para quedarse y con él se ha popularizado el habla del Caribe.
Históricamente, el habla caribeña ha sido discriminada por su pronunciación tan radical, por la influencia de lenguas africanas y por ser una zona afectada por altos índices de pobreza.
Se dice que “hablan feo”, que son vulgares, que pronuncian mal, que mezclan el español con el inglés. Sin embargo, el éxito del reguetón ha generado un cambio en la valoración del habla caribeña.
“El español ha encontrado en las canciones el espacio perfecto para trascender fronteras y espacios sociales desde sus inicios”, afirma Eduardo Viñuela Suárez, profesor de la Universidad de Oviedo, en una publicación del Instituto Cervantes. Así ha ocurrido desde el romance medieval hasta la actualidad con los géneros urbanos.
Todo comenzó con el “sonido Miami”
A fines del siglo XX, tuvo lugar el “boom latino” con una sonoridad calificada como “sonido Miami”, en la que se incluyeron Shakira, Marc Anthony, Enrique Iglesias y Ricky Martin. En aras de mantenerse en los rankings y conquistar mercados, recurrían a cantar también en inglés. En cambio, el reguetón tiene el mérito de no haber sucumbido a ese idioma y posicionarse en el top de la música latina sin hacer concesiones.
Según la Revista Forbes, la industria del reguetón genera cada año más de 3.000 millones de dólares. El 2022 es considerado el “año del reguetón”, pues por primera vez un disco en español estuvo nominado a mejor álbum en los premios Grammy.
Desde hace cuatro años, Bad Bunny, un artista de Puerto Rico y emblema del género, es el más escuchado a nivel mundial en la plataforma Spotify. Una de cada 14 reproducciones en 2022 en Estados Unidos fue de ese artista.
Tres islas, tres realidades
El área caribeña del español se extiende a las costas de países como Venezuela, Colombia y Panamá. Sin embargo, las Antillas –es decir, Cuba, Puerto Rico y República Dominicana– son, según los lingüistas, el núcleo indiscutible del español caribeño.
Con una historia colonial compartida, estos tres países antillanos han tenido trayectorias diferentes a partir del siglo XX. República Dominicana fue la primera en lograr la independencia y ha atravesado conflictos con su vecino Haití, con quien comparte la isla La Española. Por su parte, Cuba, a partir de que Fidel Castro asumió el poder en 1959, se proclamó república socialista.
Puerto Rico es considerado un Estado Libre Asociado de los Estados Unidos. Esto ha llevado a una convivenca estrecha del español y el inglés. Su relación de dependencia con Estados Unidos condiciona que el orgullo por su lengua y su cultura sea para los puertorriqueños una cuestión decisiva. Por eso, mantener el español de Puerto Rico en la música es tan importante para preservar su identidad.
Aunque la forma de hablar de las tres islas puede parecer similar, existen diferencias que permiten identificar a sus hablantes. El cambio de erres por eles es tan frecuente en Puerto Rico que se ha convertido en un rasgo por el que se identifica el español boricua (puelta por puerta). Los dominicanos son los que más dejan de pronunciar las eses (en lugar de decir casco, dicen caco) y convierten las erres en vocal (pueita por puerta). Los cubanos tienden a aspirar las eses (en lugar de costa pueden decir algo parecido a cojta). Mientras que en la zona occidental cubana se asimilan las erres (bacco, paqque, en lugar de barco, parque).
El español de Puerto Rico: epicentro del reguetón
A artistas pioneros en el género como Daddy Yankee y Don Omar les han sucedido innumerables exponentes, como Ozuna, Calle 13, Rauw Alejandro, Bad Bunny y muchos otros. Todos de Puerto Rico. Y es que este país es en la actualidad el epicentro de la música urbana que lleva el español como bandera.
Por ello, cantantes hispanos de otros países tienden a usar palabras típicas de Puerto Rico y a pronunciar como ellos en sus canciones. Rosalía o Enrique Iglesias, de España, y artistas urbanos argentinos o mexicanos, aspiran u omiten las eses, cambian erres por eles, siguen la tonada puertorriqueña o usan palabras boricuas como jangueo, yale, al garete. Esto ha sido considerado una apropiación cultural desde instituciones que defienden el reguetón como parte de la cultura puertorriqueña. Es el caso de “Hasta Bajo Project”, proyecto que tiene como lema “el reguetón es cultura”, y que se ha propuesto valorizar un género controversial que también ha sido estigmatizado y catalogado como vulgar.
Reguetón, embajador de la lengua española entre los jóvenes
La explosión del reguetón en épocas de streaming, cuando escuchamos más música que nunca, ha permitido que se popularice también en otras culturas. Incluso, en 2018, el entonces presidente de Estados Unidos, Barack Obama, se declaró públicamente fan del reguetón. Un estudio de la Universidad de Nebrija, España, considera al reguetón una especie de embajador de la lengua española, especialmente entre jóvenes, y un impulsor que ha contribuido a que el español sea hablado hoy por 600 millones de personas –el 7,5% de la población mundial–.
Muchos profesores usan canciones de reguetón en las aulas para motivar a sus estudiantes en el aprendizaje del español como lengua extranjera. “El reguetón despierta la curiosidad de los alumnos y permite mostrar con facilidad elementos culturales y particularidades del vocabulario, la fonética y la sintaxis”, explica Katrine Kartevoll, profesora de español en Noruega.
Por otro lado, la aplicación Duolingo busca que se pueda aprender en su plataforma específicamente la variante del español de Puerto Rico, debido al interés que ha despertado. Asimismo, hijos de migrantes latinos han comenzado a interesarse por su lengua familiar en contextos en los que antes era discriminada y desplazada.
De la mano del reguetón, el español del Caribe gana espacios de validación y prestigio. ¿Puede tratarse de una moda? ¿Todo esto pasará cuando el reguetón deje de ser popular? Es imposible saber. Pero si esta moda contribuye a rescatar, valorizar y prestigiar variedades marginalizadas de la lengua española y su cultura, pues entonces ¡larga vida al reguetón!