Chef colombiano que ayudó en terremoto de Hatay: “Es una huella imborrable”
América Latina
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Chef colombiano que ayudó en terremoto de Hatay: “Es una huella imborrable”Iván Escobar es un conocido chef en Colombia y entrega comida en zonas de desastre. En 2023, viajó a Türkiye tras el terremoto: preparó hasta 20.000 platos por día. Se cumplen dos años de esa hazaña.
El equipo del chef Iván Escobar comenzó a producir 15.000 comidas calientes por día, y el número de comidas llegó a ser tan alto como 20.000 diarias al final. Foto: cortesía Iván Escobar
27 de febrero de 2025

Era febrero del 2023. Había llegado a casa después de una larga noche de trabajo, cuando me enteré de las noticias sobre el terremoto en Siria y Türkiye. No podía dejar de ver, con dolor y desesperación, la horrible situación por la que estaba pasando la gente del sureste de Türkiye.

Inmediatamente me puse en contacto con mi supervisor de World Central Kitchen, una organización que provee de comida en zonas de desastre humanitario. Le anuncié mi interés en ser voluntario para ir allí lo antes posible y ayudar de cualquier manera que pudiera. Al día siguiente, ya estaba en un avión rumbo a Türkiye.

El difícil comienzo de la misión

Todos comenzamos a llegar a Adana y nos reunimos en un hotel donde nos dividieron en equipos. A cada equipo se le asignó una zona, y la misión era montar una cocina de campaña y comenzar a cocinar comidas calientes para la gente de cada área. A mí me asignaron Hatay y Antakya.

Era un viaje corto desde Adana, pero cuando llegamos nos dimos cuenta de que esto iba a ser muy complicado. Los equipos de exploración empezaron a informar sobre la cantidad de comidas necesarias y mi trabajo, como chef, era encontrar un lugar seguro para montar la cocina de campaña.

Tras un par de días largos buscando un lugar, finalmente encontramos un salón de banquetes con un área al aire libre que era perfecta para la cocina y para mantenernos a salvo como equipo.

Al principio no teníamos kits de cocina, así que usamos lo que quedaba de la cocina del salón de banquetes. Todo estaba roto o destrozado, pero después de una larga sesión de limpieza conseguimos nuestros primeros utensilios de cocina.

Tras montar la cocina de campaña y recibir el kit de cocina que había solicitado, comenzamos a producir 15.000 comidas calientes por día, y el número de comidas llegó a ser tan alto como 20.000 por día al final.

El segundo terremoto y la ayuda de otros chefs

Dormíamos en tiendas de campaña y soportamos noches muy frías. Mientras estábamos en el campamento, sucedió un segundo terremoto de magnitud 6,8. Nadie te puede preparar para eso.

La falta de agua corriente fue un gran problema, pero afortunadamente lo resolvimos con un sistema de purificación de agua.

Los voluntarios empezaron a llegar desde varias ciudades del país. Recibimos ayuda de chefs de Estambul que dejaron sus restaurantes para venir a ayudarnos. Sin ellos no hubiéramos podido hacer un trabajo tan increíble.

No se trataba de preparar hamburguesas o comida de otro país, sino que sintieran cada plato como si fuera hecho en sus casas.

Cada día, al final de un turno de 10 horas cocinando 15.000 comidas, tomaba todos los alimentos que sobraban y los llevaba al centro de Antakya, donde los repartía entre los trabajadores de servicio, el personal militar y, básicamente, cualquiera que quisiera recibir una comida caliente. Esta es la parte del trabajo que realmente importa.

La satisfacción de ayudar en medio del desastre

Ver de primera mano a quién estás ayudando, las caras de miles de personas que lo han perdido todo. Dar esperanza y fe a personas que no tienen nada es lo más reconfortante que puedes hacer como ser humano.ç

Pasamos meses cocinando miles de comidas todos los días y nuestro trabajo fue reconocido por el gobierno y muchas otras agencias internacionales.

Proporcionar comidas calientes en medio de catástrofes y guerras es el principal propósito de World Central Kitchen. Tomé la iniciativa de ir más allá y conocer a cada miembro del personal militar y a cada trabajador de rescate, agradeciéndoles por su servicio.

Les asombra ver cómo alguien de otro país les agradecía por todos sus esfuerzos limpiando y recuperando cuerpos de esta tragedia.

Al final de la campaña quedamos todos hermanados con la gente del campamento. Hasta el día de hoy sigo en contacto con la mayoría de mi equipo y compartimos los buenos y malos momentos que vivimos juntos.

Una lección imborrable

Mi experiencia en Türkiye dejó una huella imborrable en mí. Me mostró un lado bueno, solidario y generoso que todos los seres humanos compartimos y en momentos difíciles sale a la superficie. Fue en Türkiye donde me volví a dar cuenta de que la vida no es perfecta y que siempre te va a tocar sobrepasar muchos obstáculos para llegar adonde quieres.

Fue en Türkiye donde prometí abrir un restaurante al regresar a Colombia. Después de ver tanta destrucción y la fuerza humana para salir adelante, me llené de valor para abrir mi propio restaurante de hamburguesas en la ciudad de Barranquilla.

Puedo decir con orgullo que mi experiencia en Türkiye cambió mi vida para bien en muchos aspectos. Soy una persona más humilde y valoro todas las cosas buenas que tengo en la vida. No veo la hora de poder volver a Türkiye para ver como van todas las obras de reconstrucción y poder saludar a todas esas personas con las que compartí tan buenos momentos en medio de tanta destrucción.

FUENTE:TRT Español
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